El objetivo de la investigación “La medicalización de la vida cotidiana. El consumo indebido de medicamentos psicotrópicos en adultos”, de carácter cualitativo, consistió en indagar las representaciones sociales acerca del consumo de medicamentos psicotrópicos y explorar los patrones de consumo indebido de estos medicamentos en la vida cotidiana de sujetos adultos de sectores medios y bajos.
El proyecto se desarrolló entre enero de 2006 y febrero de 2007 y el trabajo de campo se realizó en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Mar del Plata y Bariloche. También, se entrevistaron médicos y profesionales vinculados a la industria farmacéutica y se recabaron datos secundarios que se centraron en publicidades de psicotrópicos, publicadas en revistas médicas especializadas.
En las últimas décadas, se evidencia una tendencia en el uso de psicotrópicos asociado a ideales de adaptación y competencias sociales y personales, al tiempo que comienzan a ser “medicalizables” una serie de malestares que aquejan al sujeto en su vida cotidiana.
Este fenómeno se enmarca dentro de un proceso de medicamentalización de la vida cotidiana, donde el uso del psicotrópicos tiende a banalizarse y a funcionar como “medicinas para el estilo de vida”.
La perspectiva médica: la teoría del círculo perfecto
La interpretación que los médicos hacen sobre la habitualidad del uso por cuenta propia del psicotrópico toma en cuenta tres ángulos:
 el avance de las neurociencias y la emergencia de nuevas drogas que aparecen como “mágicas”, que habilita la tendencia a buscar la corrección de conductas no deseables desde la farmacología, movidos por los extraordinarios avances en este campo;
 la emergencia de malestares “de moda” mediante el proceso de invención de enfermedades;
 el traspaso de la idea de curación por la idea de bienestar.
En este contexto, la pastilla responde a un “círculo perfecto” entre un sujeto impaciente con su malestar y un sistema sanitario que no tiene tiempo que ofrecer.
También, la creciente tendencia a la divulgación de los avances en el campo de la neurociencia en los medios de comunicación, es importante para analizar la complejidad con la que opera este “círculo perfecto” entre individuo y sistema.
En su conformación, los medios de comunicación participan activamente en la construcción de un paciente autodidacta. Éste visita el consultorio habiendo hecho ya su autodiagnóstico e incluso interpelando al médico acerca de la medicación conveniente de acuerdo a lo que pudo registrar a través de la televisión, la prensa gráfica o Internet.
La banalización de la medicación se completa con un marketing de los laboratorios. En muchos casos, cumple con los mismos parámetros de seducción al cliente que cualquier producto de consumo masivo, sin tener en cuenta la especificidad de un producto médico.
Atender el síntoma
Un planteo que sintetiza los tres enfoques ve la instauración en la sociedad de ciertos malestares que atentan contra el precepto de felicidad, bienestar y calidad de vida junto con la promoción de la idea de que pueden resolverse rápida y químicamente atendiendo (sólo) el síntoma. Es allí cuando la figura del médico entra en crisis: ¿un médico para atender sujetos sanos pero incómodos o una medicación sin médicos?.
El criterio médico de la prescripción indebida se construye desde dos instancias, de acuerdo a lo relevado en las entrevistas. Por un lado, el campo o especialidad médica que determina quién es el profesional indicado para prescribir una receta de psicotrópicos. Y, por otro, la pertinencia que establece cuándo se considera necesaria la prescripción, cuándo se deben buscar otros recursos que la reemplacen o complementen y cómo se debe medicar.
El estudio completo se puede consultar aquí.
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