La investigación “El consumo de drogas como consumo cultural. La problemática del consumo de sustancias psicoactivas en adolescentes desde la cultura del consumo”, de carácter cualitativo, se propone indagar el universo simbólico del consumo de drogas dentro del entramado de la cultura del consumo, los consumos culturales y el uso del espacio por parte de los adolescentes.
El proyecto se desarrolló durante el 2009 y se trabajó con adolescentes de 12 a 17 años, varones y mujeres, de escuelas públicas y privadas de la Ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires y dos ciudades bonaerenses: Lincoln y Tandil.
Discursos frente a la droga
A grandes rasgos, entre los adolescentes entrevistados se pueden identificar dos grupos de discurso frente a la droga.
El discurso genérico: refiere a “la droga” en forma genérica, sin especificar sustancia. En este caso, los adolescentes muestran poco conocimiento, o una información deficitaria acerca de las drogas; suelen confundir una con otra (porro con paco, por ejemplo) y “la droga” es algo ajeno, propio de los Otros y siempre peligrosa, asociada a una idea más cercana a la adicción.
Por otro lado, aparece el discurso distintivo. Este diferencia por sustancia, es decir, que no refiere a “la droga” como un genérico que engloba a todas las sustancias por igual. En este caso, los adolescentes se muestran más informados y con mayor conocimiento respecto a cada sustancia (o al menos no las confunden); diferencian entre drogas de Otros y de Nosotros, aquellas que son de algún modo naturalizadas y se perciben desde la idea de uso, alejadas de la idea de adicción.
La sustancia y sobre todo el cómo se consume, asociado a perfiles sociales, separa a las drogas del Nosotros y de los Otros.
En ambos grupos puede considerarse al alcohol como droga cuando está asociado a un determinado perfil social y a situaciones de violencia. Cuando refiere al Nosotros y a espacios de recreación, esta percepción se disuelve significativamente.
Definir la droga
El hecho de que una sustancia esté o no legitimada socialmente en su consumo, es relevante para definirla o no como droga.
Así, las sustancias que se perciben legitimadas por la sociedad, ya sea por su visibilidad frecuente, por su cotidianeidad, tanto en espacios de ocio juvenil como entre los consumos adultos, como por su estatus legal, no son consideradas droga. Aún cuando se reconoce que pueden ser dañinas para la salud, se cree que tienen un efecto menor.
De esta forma, la tolerancia social informa sobre la percepción de riesgo: una droga considerada cotidiana, con alta tolerancia social, aún cuando pueda tener efectos sobre la salud, se considera que lo tendrá en menor medida, que se la puede controlar.
Información sobre drogas
A la hora de mencionar qué drogas conocen los adolescentes, son pocos los que se sienten seguros sobre la información que brindan. Se perciben muchas dudas, confusiones, repeticiones de sustancia en función de no reconocer apodos u otras formas en que son llamadas ciertas sustancias.
En todo caso, no se trata de un problema de poca información (los adolescentes pueden mencionar una lista importante de sustancias), sino más bien de la calidad de la misma. Por otro lado, esta indistinción también se apoya en la idea de que “todo te hace mal, todo es droga, todo es lo mismo”.
Sustancias más nombradas
Surgen algunas sustancias que se destacan por ser las más mencionadas de manera espontánea. La sustancia cuya mención es mayoritaria y casi de manera principal, es la marihuana: en casi todos los entrevistados es la primera que se menciona en su lista de drogas conocidas.
El alcohol, que también se conoce, no suele ser mencionada espontáneamente como droga.
Otras drogas que surgen recurrentemente en las menciones de sustancias conocidas son la cocaína, el paco, el éxtasis, las pastillas y el cemento de contacto o Poxirán. Es interesante destacar que algunas sustancias fueron mencionadas sólo entre algunos entrevistados de nivel medio alto. Sustancias de “diseño” como la ketamina, heroína, morfina, Popper, crack, anfetaminas, LSD, sólo aparecen en discursos de jóvenes de este nivel. Y, casi no se mencionan en las entrevistas de ciudades de la provincia de Buenos Aires.
También resultó importante la mención que se hizo a los psicofármacos. Esto se puede explicar por una mayor cercanía o naturalización con este tipo de medicamentos o por el efecto generado por lo que se llama el “botiquín familiar” (ver el estudio: “La medicalización de la vida cotidiana. El consumo indebido de medicamentos psicotrópicos en adultos”. Argentina, 2007).
Esto supone una familiaridad con el consumo de psicotrópicos a partir de formar parte del “botiquín” del hogar, lo que le confiere a los miembros de esa familia una accesibilidad ampliada. Pero también en tanto existe una “accesibilidad psicológica”, que construye esta naturalidad, a partir de una historia familiar que se fue moldeando en el tiempo. Más allá de esta situación, en no todos los casos hay un conocimiento tan exhaustivo de las distintas pastillas. Por lo general, los entrevistados mencionaron “pastillas” como un genérico de un tipo de droga, sin poder identificar diferencias, por ejemplo, entre una pastilla medicinal y el éxtasis.
La mención de las pastillas es generalmente acompañada por su modalidad de consumo junto con alcohol. Esta asociación se percibe muy riesgosa para la salud (se alude a los casos de chicas y chicos que murieron por mezclar alcohol y pastillas y que fueron sucesos ampliamente cubiertos por los medios). También, la mezcla alcohol y pastillas se asocia a la violencia, al descontrol peligroso.
Espacios
Algunos adolescentes dicen reconocer en “la calle” un espacio donde se entra en contacto y se pueden conocer distintas drogas. Es necesario hacer un análisis sobre qué significa “la calle” en cada caso, ya que muchas veces puede estar sugiriendo espacios distintos.
En algunas entrevistas a adolescentes de nivel económico bajo o muy bajo, cuya vivienda se encontraba en zonas de emergencia o precarizadas, esta “calle”, lugar de encuentro con la droga, se caracteriza como un espacio de cercanía y cotidianeidad: es “enfrente de casa”, en “toda la villa”, “acá nomás”.
En cambio, en sectores medios altos “la calle” se configura como un espacio construido por oposición a un lugar cerrado, resguardado, de encuentro, como puede ser el boliche, una casa o la escuela. En estos sectores “la calle” tiene una entidad menos definida, abstracta, se perfila como una categoría más útil para pensar y pensarse en la diferenciación social que para dar cuenta de realidades concretas.
“La calle” es lo contrario al espacio privado, y se menciona sin muchas especificaciones, salvo en segmentos medios bajos donde se empieza a recortar de esta gran categoría espacios más concretos como “la plaza”, “la esquina” o “la salida de la escuela”.
La televisión también se menciona como un espacio donde se produce y circula información sobre drogas. Se mencionan los noticieros y programas periodísticos como los contextos donde surge información sobre modalidades de consumo de las drogas, donde se conocen nuevas drogas y sus efectos, entre otras cosas.
El estudio completo se puede consultar aquí.
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Informes regionales 4° fase registro pacientes
Ya se pueden consultar los Informes Regionales de la “Cuarta Fase del Registro Continuo de Pacientes en Tratamiento”.
Estos informes tienen como objetivo configurar un diagnóstico específico que describa el perfil de los pacientes en tratamiento y sus patrones de consumo en la Región Sur (Chubut, Neuquén y Santa Cruz), Región NEA (Corrientes, Formosa, Misiones y Chaco), Región Cuyo (Mendoza, La Rioja y San Juan) y Región Centro (Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires).
De esta manera, las autoridades provinciales podrán ajustar sus políticas de acuerdo con los datos específicos de cada región.
Ver informe final
Reunión técnica del Sistema Subregional
Se llevó a cabo en Montevideo, Uruguay, la Reunión Técnica y de Coordinación del Sistema Subregional de Información e Investigación sobre Drogas.
Del encuentro participaron los representantes de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas de la Organización de los Estados Americanos (CICAD-OEA), y de Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador y Uruguay.
Los representantes de los países miembros expusieron los resultados o situación de los estudios sobre población escolar 2009 en cada país, en vistas al desarrollo de un nuevo informe conjunto, y acerca del compendio sobre la problemática droga-delito en menores y adultos, entre otros temas.
Como producto del trabajo conjunto del Sistema Subregional, a principios de marzo de 2010 se presentó el “Informe Subregional sobre uso de Drogas en población escolarizada”, Segundo Estudio Conjunto sobre Consumo de Drogas en Población Escolarizada de Nivel Medio, entre 13 y 17 años.
Reunión en Buenos Aires
Las autoridades del OAD se reunieron con Francisco Cumsille, coordinador del Observatorio Interamericano de Drogas de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD), dependiente de la Organización de Estados Americanos (OEA), en los primeros días de abril.
La reunión buscó afianzar el trabajo conjunto de ambas entidades en: el desarrollo del protocolo de mortalidad indirecta, el estudio sobre costos asociados al consumo de sustancias psicoactivas y la Red Latinoamericana de Investigadores en Drogas (REDLA).
Asamblea Nacional del COFEDRO – 2010
El 8 y el 9 de abril se realizó en Buenos Aires la Primera Asamblea Nacional del Consejo Federal de Drogas (COFEDRO) de 2010, con la participación de representantes de todas las provincias.
En el encuentro, el OAD presentó el reciente “Informe subregional sobre uso de Drogas en población escolarizada”, Segundo Estudio Conjunto sobre Consumo de Drogas en población escolarizada de Nivel Medio, entre 13 y 17 años. También, expuso la investigación “Adolescentes y Tabaco: resultados Nacionales, Regionales y Provinciales”.
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