Objeto y Población
Es objetivo principal de este trabajo:

generar una herramienta de utilización practica
que pueda ser complementaria o valida por si misma, en la implementacion de los programas de prevencion de las adicciones

en adolescentes, jóvenes, adultos y grupos de padres o docentes

a traves de poner a disposición del agente preventor o coordinador de grupo u otro usuario, material informativo que aporte elementos para generar una propuesta de trabajo reflexivo posterior a la proyeccion de un film

proveyendolo de material bibliografico, articulos, investigaciones y una guia de discusion y su fundamentacion a tal efecto.
El producto contiene caracteristicas didacticas al brindar un soporte tecnico a quien desee utilizarlo, agente preventor, coordinador de grupo, docente, padre o usuario.
Asimismo quedará abierto a la futura inclusión de nuevos films y aportes de especialistas.
Esquema Metodológico y Acciones
El presente proyecto consiste en un investigacin de tipo exploratorio, con simultánea construcción de una herramienta de accion, en este caso a los fines de la prevencion de las adicciones.
La metodología de trabajo supone: recolección de material filmico, selección, lectura del mismo, elaboración del instrumento guias , e inclusión datos en pagina web.
Investigar sobre el material filmico existente contemporáneo, a traves de diversas fuentes (consulta a expertos, Textos, Bibliotecas especializadas) que contengan en su argumento la tematica de las adicciones en cualquiera de sus facetas: consumo, abuso dependencia, trafico; y que comtemple las drogas legales e ilegales.
Realizar una recoleccion de material cinematografico seleccionado y afín a la tematica adicciones.
Reunir articulos,comentarios o textos de corte cinematografico, socio-politico, psicologico, o medico que aborden la tematica adicciones y cine y seleccionarlos.
Configurar una base datos de peliculas cinematograficas cuyos temas se conectan con la temática de consumo, abuso y dependientes de drogas legales e ilegales
Investigar sobre el material de películas cinematográficas disponible en el mercado en las distintas fuentes: video-clubs, Internet,archivos.
Ver los films seleccionados a efectos de su posterior analisis.
Realizar una sinopsis de cada uno de los films seleccionados.
Agrupar a los films por la calificación adecuada a la franja etaria.
Adjuntar comentarios, notas, articulos, o resumenes de textos permitan aportar datos para la ilustración en la temática en cada film.
Incluir una interpretación de la genesis de la problemática de adicciones alli planteada, con una lectura psicologica del conflicto individual o del grupo familiar, de pares o social, confeccionada por un especialista en prevencion.
Producir una guia de temas a interrogarse por los espectadores que devengan en un referente para plantear el debate, brindando elementos enriquecedores para la conducción grupal, su incentivo y motivación, incrementando la lectura critica de lo observado.
Construir una pagina Web donde se vuelque toda esa información a traves de un diseño ágil y dinámico que facilite la búsqueda de estos datos a traves del ingreso a los mismos desde diversos parámetros.
Insertar este material en un Link denominado “Cine y adicciones” dentro de la pagina WEB de la SEDRONAR , de facil acceso al usuario.
Establecer un link con “ Ética y Cine”sitio Web de la Catedra de Etica y Derechos Humanos de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.
Justificación
La drogadicción ha sido un tema que fue tratado en el cine desde sus inicios.
Son varios los estudios sociológicos que han centrado la mira en la incidencia que tiene la divulgación masiva y reiterada de estas cuestiones desde los medios de comunicación, sobre las actitudes de los jóvenes, coincidiendo todos ellos en que el espejo que ofrecen del entorno social, en muchos casos naturalizan el fenómeno social de la drogadicción.
Si bien estas conductas tienen lugar en la realidad, ocupan una porcion de la misma, pero no en la misma proporción que estan presentes en las producciones cinematográficas, las que se ven atraidas por su temática, en muchos casos por el propio peso que tiene esta desviación en la sociedad y en otros por el sensacionalismo y el beneficio comercial que acarrea.
Parece haber un exceso de producciones de cine y televisión centradas en la violencia y las conductas atipicas o antisociales, en donde la drogadicción ocupa un gran espacio.
En la tesis doctoral del Dr. Matas Moreno de la Universidad Complutense de Madrid, se incluye entre otros temas, un estudio filmico con relevamiento durante cinco años sobre 264 largometrajes (relacionados con : juventud y desviaciones sociales) difundidos en los canales de mayor consumo. Sobre esa cantidad de films, en el 69% aparece la drogadicción, , en el 63% las drogas organicas, en el 32 % los opiáceos, en el 35% los cannabicos, en el 24% la cocaina y en el 15 % las drogas sinteticas y las anfetaminas respectivamente.
La influencia de los medios de comunicación es indudable, y el tratamiento que se le dará a ese film tendra diferentes efectos: tanto el de informar, sobreinformar o desinformar, asi como prevenir o facilitar conductas desviadas.
Luis Brunatti, con gran vigencia en su libro “Droga dependencia” habla de los promotores de la misma, el narcotráfico, que a traves de las organizaciones que de él se desprenden intenta influir para ampliar la demanda…”muchas veces el discurso de la drogadependencia constituye un juego dialectico en el que narcotraficantes y simples consumidores difunden un mismo mensaje, con beneficio para el primero y a los que los segundos sirven muchas veces de modo inconciente” “ …se difunden fantasias y datos inexactos, cuya difusión no es casual…y destinados a consolidar el negocio de la droga” . Los llama las mentiras sobre la droga.
Una de ellas: difundir el dato erroneo de la libre utilización de los cannabicos, coca y alucinogenos, por parte de las civilizaciones precolombinas, aprovechando el carácter cuasi naturista y romantico de quienes ademas fueron victimas del invasor. Estas sustancias eran utilizadas en circunstancias muy especiales o en ceremonias de iniciación, pero nunca fue un habito generalizado.
En los años 60 el naturismo inofensivo de la marihuana y los alucinogenos, acompañado de una moda de tejidos andinos, uyutas o sandalias de cuero de una tira, las lecturas de Castañeda y las “Enseñanzas de don Juan” indebidamente interpretadas, se ensambló con rupturas historico-sociales que eran ofrecidas en un mismo pack, e inducian a festejar y asimilarse al consumo de las sustancias, bajo riesgo de quedar al margen de la intelectualidad y de los bienvenidos procesos de cambios.
Otro mito fue el del desarrollo de la capacidad creadora y los estimulantes. Poetas, escritores y músicos, de rock, conformaron sus mejores obras bajo esos efectos… Roger Watters compone The Wall, pero un genio drogado no deja de ser un genio. Estos argumentos valorizan a la droga por sobre el talento o el esfuerzo, con las consiguientes consecuencias.
La retrospectiva por los films de los distintos momentos historicos sociales que se ofrecen en este trabajo, tiene un valor artistico per se pero tambien didáctico ,ilustrativo y contiene la expectativa de que sea desenmascarador de aquellos mitos y mentiras.
Volviendo a la tesis de Matas Moreno, se describe de que manera el poder vivenciador del film y la fuerza de la identificación que se da en ese contexto especial, carga , por ejemplo, de manera intensa y perdurable las dramáticas descripciones de los síndromes de abstinencia. Su estudio clinico muestra como ello incide como modelo desalentador de la dura tarea que debe emprender quien enfrenta la desintoxicacion, y que puede contribuir a que ni siquiera la emprenda.
En el estudio cualitativo de los temas de las desviaciones sociales tratados en los films, muestra el autor, que no siempre desde la opinión publica queda un mensaje ejemplificador, sino que muchas veces, predominan actitudes como la alianza con el delincuwente o transgresor , la actitud nihilista o desconfiada hacia las autoridades o la excesiva justificación de los actos por cuestiones familiares o sociales.
Para los jóvenes, cuando estos contenidos se vierten en el seno de la familia a traves de la televisión, la influencia de los comentarios adversos o censuradores o reflexivos que se generan en los padres o mayores, ante la percepción de esas desviaciones, producen de algun modo un efecto preventivo.
Con estos argumentos intento valorizar la funcion de la discusión posterior, taller o ejercicio, que seria el instrumento que permita reveer lo aprehendido o posicionarse desde una optica diferente.
De este modo los films comerciales pueden ser vistos como un elemento que trasciende la creación artística e integrarse a las filas de los tantos recursos o herramientas que contribuyen a concretar fines didacticos y preventivos, eligiendo para este trabajo una linea: el de la prevencion en las adicciones.
A modo de ejemplos se incluyen en el apartado “Ciclos de cine, programas e investigaciones” ciclos que intentan dar debate, lineas de reflexion o instrucción sobre diferentes circunstancias : la identidad, la participación ciudadana, los derechos, los vinculos afectivos o el contexto socioeconomico.
Para el coordinador de un grupo de discusión posterior a un film, la capacitacion es necesaria, y se vera enriquecida su accion si además cuenta con un bagaje de información que pueda contribuir a la formación de su opinión .Y mas aún si es orientado a traves de una guia de analisis; confeccionada por expertos en la materia ,que dan cuenta de la genesis del problema; que planteen aspectos a interrogarse o sobre los cuales reflexionar.
Tambien cuando se alecciona a un sujeto a ver un film, pensar en el , en sus condiciones de producción, ya sea el momento historico, socio–politico o el pensamiento de su guionista o director, ademas de incrementar su formación cultural o politica, se lo impulsa a salir de un rol exclusivamente pasivo-receptivo y se produce un salto a la apropiación activa de lo incorporado. El sujeto-espectador pasa a ser un sujeto-protagonista, con mayores posibilidades de recuperarse a si mismo como sujeto activo y responsable de su vida y actos.
Asi como el cine puede dar esa chance, tambien el cine tiene el poder de legitimizar y naturalizar conductas afines a las drogas, o mostrar un medio donde ello se legitima. Ya sea debido a que se retrata la realidad o se crea otra en la ficcion, los temas de violencia, drogas y alcohol ocupan una proporcion relevante en la producción cinematografica y de series, contribuyendo a la construccion social del consumo de drogas y sustancias legales o ilegales.
En la prevención del consumo indebido de sustancias se hace imprescindible establecer la combinación de factores que inciden, favorables y desfavorables.
Indudablemente hay una gran variedad de casos y situaciones en la vida, y no es posible fabricar recetas de curación, o dar "vacunas" preventivas, apropiadas para todos.
En una película es posible encontrar, simbólicamente las cuestiones problemáticas, en una situación objetivable y comprensible para un grupo de discusión. El debate orientado alrededor de un eje temático y un modelo explicativo se organiza, y facilita el intercambio de puntos de vista.
Al promover la reflexión grupal, se llega a criterios compartidos, y se logran conclusiones con mayor grado de operatividad.
El Cine y El Espectador
La imagen es un elemento de alto impacto en la conformación de las representaciones mentales, y por lo tanto tiene la cualidad de ser un transmisor de alta efectividad de ideas, emociones.
La combinación del contenido y la forma (imagen y sonido) hace que sea una via regia de la comunicación, asegurandose asi la maxima penetración de las representaciones en el sujeto.
El rol de los medios en la sociedad y su responsabilidad en la formación de la conciencia social, modelos de vida, la legalidad del consenso, etc. son nodales ya que inciden en las representaciones sociales.
El analisis del control que la comunicación y su producto, la información, ejercen sobre la sociedad requiere de un analisis muy profundo que provenga de las diferentes disciplinas: la sociología, la antropología, la psicología, la historia, semiotica etc.
Se debe analizar tanto el papel de los emisores de información asi como las consecuencias que esta información ejerce sobre los receptores.
La llamada “cultura mosaico”, se manifiesta como una serie de informaciones numerosas que no se relacionan entre si, es una avalancha de datos que genera en el publico el “Efecto hibernación”, es decir una paralisis llamada “no actitud” producto de la imposibilidad de unir y” dar sentido a toda esas piezas inconexas como de un puzzle” según Erich Fromm. Esa fragmentación impide que se configure la noción de proceso en un relato o continuidad en una historia, es decir, cuestiones planteadas con un principio y un fin
La fragmentacion impide la vision de conjunto, impide que se desarrolle una vision critica, ya que para ello es necesario tener una vision integral, de conjunto que permita evaluar el hecho y el contexto.. Quien no llega a desarrollar esa posibilidad de vision de conjunto que lo lleve a reflexionar sobre el fenómeno observado, gozando de la posibilidad de que se genere un pensamiento critico seguramente tiene como consecuencia el riesgo de ser manipulado en su pensamiento. En el cine hay temas y recursos técnicos que podrán tener como consecuencia un efecto sobre la conciencia, por ejemplo: con el crecimiento de la tecnología los efectos especiales son parte importante del relato de una historia, en ella, muchas veces la continuidad del relato se pierde dejando como protagonista el efecto especial que al tener esa característica fantasmatica aleja de la realidad, y produce una atracción poderosa.
En otros casos la moda de temas : la prehistoria, los dinosaurios, los poderes mágicos, etc, lejanos a la realidad social o política, los conflictos o los vínculos, acarrean esa consecuente perdida del pensamiento critico y visión de conjunto.
El cine da testimonio de las transformaciones sociales o de los modos de relacion de los sujetos a traves de formas artísticas o de entretenimiento.
Los medios de comunicación son formadores de opinión y hacen que se perciba la realidad en funcion a esquemas de representación que se generan por aquello que los medios transmiten. Solo el disenso permite que el sujeto salga de ese molde que lo encasilla y resta su libertad.
Usualmente los dueños de los medios de comunicación masivos, fueron en su origen feudos familiares que luego se convierten o pasan a manos de grandes grupos economicos multimedios que sostienen las redes de comunicación de la prensa oral escrita y televisiva. Times, Warner,TVS, Disney, Reuters, O Globo, Clarín, Infobae etc, se transforman en los dueños de los medios de comunicación.
Estos grupos tambien poseen un marco ideologico y son transmisores de modos de lecturas de la realidad a traves del control de las imágenes y los mensajes. Quienes lo poseen tienen la llave del control cultural de una sociedad.a traves de una apropiación de los resortes comunicacionales y hasta puede transformarse en un elemento eficaz para el control social.
Como las leyes del mercado rigen las pautas de oferta y demanda, se requiere de un sujeto que se instale en la categoría de consumidor y que posea un grado considerable de pasividad. Muchas veces la no participación del receptor en la dinámica comunicacional pareciera ser un requisito esencial dentro de la economia de mercado. El hombre sera principalmente receptor o consumidor y estara privilegiado ese lugar de receptor de imágenes y mensajes.
De alli la necesidad de correr al sujeto de ese lugar, valorizando las
conductas activas por sobre las pasivas- receptoras, al sujeto productor por
sobre el receptor.“Una metáfora citada por Marcial Murciano describe el fenómeno de la obediencia y homogeneizacion que producen los mensajes masivos, autos en una carretera en una misma direccion, son unidades individuales, pero son una unidad de comportamiento aun en su aparente pluralidad, y en la que señales símbolos signos y significados, procedentes en gran medida de los medios de comunicación de masas, tienen un papel esencial”.
Cuando el cine ingresa a los hogares a traves de la televisión por su red de canales de cable, deja de ser un producto de consumo puntual y programado y pasa a ser de consumo permanente y masivo. Compartir un film, “en familia” contribuye a difundir la cultura y normativas convencionales de una sociedad, ya que es inevitable que se emitan comentarios valorativos por parte de los mayores, categorizando o censurando las conductas observadas, lo cual tiene un valor preventivo , mas allá del producto intelectual de dicha interaccion. El intercambio , el dialogo son elementos que contribuyen tambien a la incorporacion activa de lo observado transformandolo en opinión, y gestandose de este modo, en parte, matrices del pensamiento critico.
Diversas investigaciones han de mostrado la efectividad de los filmes para la adquisición y transmision de conocimientos en los diversos ámbitos de las ciencias, que se insertan de esa manera en el saber popular.
Puede ser muy util usar el cine como otro recurso formativo, pero fundamentalmente promover los mecanismos para que se transforme en un instrumento que enriquezca la capacidad critica, la de la apropiación activa de los mensajes, de la lectura critica de las imagenes y la de generar autonomia personal, que son algunos de los ingredientes necesarios para que se den los factores de proteccion ante el uso de drogas.
El psicoanalisis y el espectador- Christian Metz.
Extractado del libro: Psicoanalisis y cine –Por Alcira Greco Lavarello.
CHRISTIAN METZ en el libro “
PSICOANALISIS Y CINE.El significante imaginario” (Colección Comunicación Visual. Ediciones Gustavo Gilli. Barcelona 1979) utiliza el paradigma psicoanálitico, más precisamente el originado en el pensamiento de Jaques Lacan, como modelo para teorizar sobre el cine.
En general propone una reflexión productiva, que sea "un esfuerzo por desprender el objeto-cine de lo imaginario y ganarlo para lo simbólico".Enuncia así, a partir de un interés semiológico, la tarea de profundización del conocimiento, en la incesante gestión de “simbolizar nuevos fragmentos de lo
real para anexarlos a la
realidad”.
Dice Metz en un artículo de 1974: “se suele decir que el cine es una técnica de lo imaginario. Técnica, además, que corresponde a una época histórica (la del capitalismo) y a un estado de sociedad, la llamada civilización industrial”. En la actualidad agregaríamos: cultura del consumo.
Es decir una sociedad en la que se entrecruzan y potencian los peores defectos del capitalismo con los de la civilización industrial, lo que da como resultado, una cultura con un solo valor (en rigor, antivalor): consumir objetos. Como consecuencia: ser consumido por la misma cultura, desaparecer como sujeto, terminando como objeto deshechable.
Este panorama desalienta al pensamiento e incrementa la imaginación. El cine habla con imágenes y a imágenes se dirige: se incorpora al mundo imaginario de cada espectador, con sus propios fantasmas singulares. Por esto nunca hay dos interpretaciones iguales, aunque sea de un film rigurosamente documental.
Para Metz, “la condición psíquica necesaria de todo espectador es la
pasión de percibir, fundamentalmente a través de los sentidos a distancia, del orden del
ver y del
oir. Estos sentidos son la base de las principales artes socialmente recibidas".
Los imaginarios visuales-auditivos desempeñan en la historia funciones mucho más importantes que los imaginarios táctiles u olfativos (dicho sea de paso, las alucinaciones en general son debidas a "visiones" y a "voces").
En el cine se combina la pasión de percibir con el deseo de experimentar un placer en la relación con el film. Surge así una dimensión "onírica" en el estado del espectador, lo cual permite rescatar simbolismos, aptos para una posterior elaboración mediante su discusión.
En este trabajo pretendemos en consecuencia, despegarnos de lo imaginario del cine para
hablar en torno a una película, dialogar, polemizar sobre ella. Elegimos aquellas que se refieren a los temas de la drogadicción y el alcoholismo los cuales, de difícil abordaje para la divulgación científica, son tratados en abundancia por la producción cinematográfica actual, respondiendo a factores seguramente no tan científicos.
Sobre la Filmografia- Grup D’estudi sobre adiccions- Barcelona-España:
Las drogas, como tantas otras actividades consideradas escandalosas por las normas sociales, han sufrido el veto de las pantallas como intento de ocultar y negar lo que sucede en el mundo real. Esta situación está cambiando en los últimos años y las drogas legales e ilegales se consumen aparecen frecuentemente en los films comerciales.
En Estados Unidos, en un estudio sobre las 200 películas más alquiladas en los vídeo-clubs, el alcohol y tabaco apareció en más del 90% de las películas y las drogas ilegales en el 22%.
El cine y las drogas tienen una relación ficticia por partida triple. El séptimo arte transforma la realidad, ilusiona, manipula y engaña en aras de unos minutos de felicidad. Cuando la película se acaba queda la emoción. Gracias a las drogas también soñamos, nos ilusionamos, viajamos a otros mundos, vemos con otros ojos y nuestro mundo emocional se distorsiona. Su efecto también se acaba después de unos minutos de felicidad aunque el recuerdo de la quimera perdura.
En segundo lugar, las drogas que los actores consumen en las películas, al igual que los cigarrillos de chocolate de los niños y el whisky de los bares de alterne, son harina, té con hielo, aspirinas y carne trémula de un doble mal pagado que se inyecta antibiótico.
Los decorados y los protagonistas son tan irreales como los drogadictos y sus escenarios. Por último, el cine no es un documental sobre 'el mundo de la droga' ni un testimonio materno. El cine es una producción cultural, una expresión artística del hiperrealismo, neorealismo, surealismo o realismo social difícilmente neutra. El cine no satisface las expectativas de los profesionales de las drogodependencias porque no refleja nuestra perspectiva del fenómeno.
¿Hay algo más ficticio que la droga en el cine? Las drogas son una quimera, el cine es una fantasía y su conjunción una ficción. En estas condiciones, Las películas comerciales son productos económicos, culturales y artísticos que, pese a estas premisas, siguen mereciendo nuestra atención por varios motivos. En primer lugar, son una fuente de información de primera mano sobre drogas para jóvenes y adultos: formas de consumo, argot, efectos indeseables, evolución a largo plazo, descripción de efectos, modelos de tratamiento, etc.
Recuérdese a este respecto la repercusión popular que ha tenido la escena de la recuperación de una sobredosis mediante una inyección en el corazón en
Pulp Fiction.
En este aspecto, las autoridades sanitarias estadounidenses se muestran preocupadas
porque las películas tienden a legitimizar, normalizar, trivializar o glorificar las drogas y sugerir a los jóvenes que esta conducta no tiene consecuencias negativas. En segundo lugar, la industria promociona marcas de alcohol y tabaco, consideradas aquí como un coche, un hotel u otro bien de consumo, a través de las películas comerciales. Esta influencia debe ser reconocida y abordada. En tercer lugar,
el cine influye en la construcción social de las drogodependencias.
No hay mejor médico que el que ayuda a Frank Sinatra en
El hombre del brazo de oro, ni un alcohólico recibirá mejor ayuda que en Alcohólicos Anónimos (
Días de vino y rosas) ni centros de tratamiento más burocratizados que los recorridos por la pareja de heroinómanos de
Gridlock'd (premiada por ello por el NIDA). Los fumadores de las películas son más románticos y sexualmente activos que los no fumadores. Por último, diversas investigaciones han de mostrado la utilidad de los filmes para la adquisición y aplicación de conocimientos en el ámbito de la psicopatología, la psicología forense, psicología evolutiva y el método científico.
En nuestra opinión y por los motivos expuestos las películas comerciales son un elemento de debate muy interesante en la formación sobre adicción a drogas.
En el Grup de Investigación sobre Adicciones (ADC) aleccionamos a los alumnos a trabajar en monográficos sobre cine y adicciones, con la seguridad de que este trabajo ayudará en su formación cultural y científica.
Y nos parece más útil, en lugar de buscar improbables relaciones causales o pretender coartar la expresión de determinados mensajes, aprender a utilizar el cine como recurso formativo e informativo y a analizar, de entre todos los argumentos que el cine genera, qué mensajes afectan al mundo de las drogodependencias y de qué forma lo hacen.
El Cine y las Adicciones, su historia.
El cine comenzó siendo un mero registro de la realidad. Narraba de manera documental hechos cotidianos. Era tan solo un avance con respecto a la fotografía pero de a poco, a fines del siglo XIX y comienzos del XX, comenzó a narrar de manera ficcional diversos hechos.
A lo largo de los años ha abordado casi todos los temas. Las adicciones no fueron la excepción.
Promediando la década del 30 se filmaron varios cortos supuestamente educativos donde se prevenía a la juventud sobre los estragos que podía causar el uso de la marihuana. De esta manera se estigmatizó a los consumidores de sustancias legales e ilegales. Se decía que tenían una “Enfermedad Social”.
No se explicaba muy bien en que consistía pero aparentemente era terrible y llevaba inevitablemente a la muerte a cualquiera que la contrajese.
Aprovechando este miedo muchos productores de películas de bajo presupuesto comenzaron a filmar películas supuestamente aleccionadoras con respecto al consumo de dichas sustancias. Filmes como "Marihuana" (José Bohr, 1935), "Marihuana, the Devil's Weed" y "Marihuana, the Weed with Roots in Hell!" (Dwain Esper, 1936) eran meras excusas para mostrar jóvenes fumando la hierba en cuestión con el solo propósito de llenarse de plata.
En Estados Unidos la llegada del
Código Hays (el cual determinaba que películas podían estrenarse y cuales no) en los años 40 frenó la proliferación de estas “filmes explotation “(películas en las cuales se explota un tema candente con fines meramente comerciales).
Las drogas tendrían que esperar que llegaran los alocados años sesenta para estar nuevamente en el tapete.
La generación
Hippie además de su filosofía, vestimenta y música trajo la moda de las películas lisérgicas.
El
Flower Power puso de moda el consumo del LSD y con el una nueva manera de ver y hacer cine.
El LSD fue descubierto en 1943 por un químico suizo. No es casualidad que su primera aparición en la pantalla grande fuera de la mano de un científico loco protagonizado por
Vincent Price en “The Tingler” (William Castle, 1959).
Los autocines de la década del sesenta se llenaron de películas de bajo presupuesto que explotaban el tema: “Acid Eaters” (Byron Mabe, 1968), “Acid Mantra” (Ben Van Meter, 1968), “Hallucination Generation” (Edward Mann, 1966), “The Weird World of LSD” (Robert Ground, 1967) y “Alice in Acidland” (John Donne, 1968) entre muchas otras usaban rarisimas imágenes psicodélicas tratando de remitir a la sensación de estar envuelto en un viaje lisérgico.
Uno de los films más famosos de esta camada fue “The Trip” (Roger Corman, 1967) protagonizado por
Peter Fonda y
Jack Nicholson. Quienes admitieron haber consumido dicha sustancia para hacer más creíbles sus actuaciones.
El genero llego a la entrega de los
Oscars de la mano de
Dennis Hooper, director y protagonista de “Easy Rider” (Busco mi destino, 1969) y se gano a los críticos con “2001, Odisea en el espacio” (Stanley Kubrick, 1968).
Los estudios
Disney ni lerdos ni perezosos se apuraron para reestrenar “Fantasía” (James Algar, Samuel Armstrong, 1940) aludiendo a que contenía imágenes altamente lisérgicas.
El sueño
Hippie terminó en la década del 70 cuando la cocaína reemplazó al LSD y a la Marihuana. La era de la paz se transformo en la de la guerra. El asesinato de
Sharon Tate a manos del
Clan Mason marcó el punto de inflexión. Esta década fue la bisagra entre los
Hippies de los sesenta y los
Yuppies de los ochenta, mas preocupados por el dinero que por la paz mundial.
Esta nueva camada de eternos adolescentes se enmarcaban detrás del uso de la cocaína, pastillas varias y drogas inyectables. El cine los retrató en filmes como “Wall Street” (Oliver Stone, 1987) y “Asesinato y corrupción en Beberly Hills” (Marek Kanievska, 1987) basada en la novela Menos que cero de
Bret Easton Ellis autor de otro clásico de los 80´s “American Psycho”.
En la década del 90 volvieron a ponerse de moda las drogas químicas como el LSD, sumándosele el éxtasis. Filmes como “Trainspotting” (Danny Boyle, 1996), “Asesinos por naturaleza” (Oliver Stone, 1994) o “Pulp Fiction” (Quentin Tarantino, 1994) pusieron al día una formula ya usada en décadas pasadas.
Como ya se sabe… El publico se renueva.
La Droga en la Historia del Cine.
De: http://www.tavad.com/contraportada_cineydrogas-cocaina-whisky-heroina.htm
Pasaría mucho tiempo hasta que
Al Pacino, a las órdenes de Brian de Palma,
se lanzase a hundir su cara en una montaña de cocaína, en
Scarface, 1983. El cine sobre el hampa ha sido uno de los ángulos recurrentes para sacar a escena el tema de la droga, ligada al negocio del crimen y el narcotráfico. “El juego es un vicio inocente y las drogas un negocio sucio”, decía el gran
Marlon Brando en otra de Pacino, la imprescindible
El Padrino.
Pero no estaba Brian de Palma derribando ningún tabú, ni contra ningún muro de la censura, ya a principios de los 80; aquellas lides hicieron célebres a otros mucho antes:
Marihuana contra la Censura
Desde 1930, casi al tiempo que se ponía en marcha la maquinaria del cine americano, lo hacía también la maquinaria de la censura, apoyada en el llamado código
Hays, que
impedía la aparición de estupefacientes en la gran pantalla.
La respuesta de los cineastas cuajó en una serie cintas cuya temática fundamental fue
el sexo,
las drogas y
la violencia: un género conocido como
‘exploitation’. Así, en el ecuador de los años 30, uno de los máximos exponentes del movimiento, Dwain Esper, estrenaba
Marihuana, la historia de una joven drogadicta que cae en la prostitución.
La censura fue relevándose entonces por la contrapropaganda que propusieron directores como Tim Dirks, autor de
Reefer Madness (1936), un falso documental moralizante que llegaba a afirmar de la marihuana:
“La hierba cuyas raíces están en el infierno”.
Los primeros héroes: fumadores, alcohólicos, drogadictos.
Mientras los custodios de la moralina americana se desvivían por negar la realidad de las drogas en la gran pantalla, no deja de ser significativo que todos los héroes de la edad de oro del cine americano
abocasen interminables cigarrillos y apurasen rondas insaciables de whisky y aguardiente.
¿Acaso alguien se imagina a
Humphrey Bogart pidiéndola otra vez a Sam sin un cigarrillo (
Casablanca, 1942)? ¿O a
James Bond cambiando su Martini con vodka (“batido, no revuelto”) por un té inglés?
Otro héroe americano coincidió en encarnar al que probablemente fue el primer protagonista drogadicto de la historia:
El hombre de brazo de oro (1955), en la que
Frank Sinatra trataba de dejar la heroína con ayuda de Kim Novak.
Es seguramente un villano,
‘El Indio’ (Gian María Volonté) de
La muerte tenía un precio (1965),
el primer personaje en atreverse a consumir droga frente al objetivo de 8 milímetros. Eso sí, nunca haciendo explícito qué tipo de tabaco era ese que fumaba ‘El Indio’. Y, hagamos memoria, ningún pistolero solía durar mucho en el lejano oeste sin un cigarrillo en la boca.
Drogas para combatir una guerra.
La globalización de las drogas fue un fenómeno gigántico y polifacético que tuvo lugar en
los años 60. Una cultura de escritores, cantantes y cineastas marcaron caminos alternativos a los preestablecidos y fueron polea del multitudinario movimiento
hippie, entendido como antagonismo del
belicismo gubernamental,
Vietnam y
la Guerra Fría. Finalmente como un estilo de vida, por ejemplo en
Easy Rider, filme generacional de 1969 en el que dos camellos (
Dennis Hopper y
Peter Fonda) deciden invertir todo lo ganado en la compra de dos Harley Davidson para cruzar los Estados Unidos con destino a Nueva Orleans.
Pero los pacifistas que conjuraban su horror hacia Vietnam a cobijo del LSD o la cocaína, no se distanciaban de sus contrarios tanto como creían.
No sería Vietnam la única guerra que destacaría soldados americanos borrachos o drogados para evadirse del horror o, como por ejemplo propone
La escalera de Jacob (de Adrian Lyne), de forma consentida y dirigida por el ejército para aumentar la resistencia y la agresividad en el combate (administrando anfetaminas y sucedáneos).
Hay una película que parece tocada por la esencia de esta época tan convulsa, es
Apocalipsis now (Francis Ford Coppola, 1979). La producción confundió personas con personajes durante un rodaje de 238 días, en Filipinas, que atrapó a los miembros del equipo en una experiencia colectiva, opresiva y anárquica, hipertrofiando la historia fuera de los límites profesionales del proyecto.
Era un secreto a voces
el consumo generalizado de estupefacientes entre el equipo durante el tiempo de rodaje. La famosa escena de la habitación de hotel, en la que el Capitán Willard entra en un estado de trance, es real:
Martin Sheen no estaba actuando en ese momento, la cámara siguió rodando el arrebato de delirio y la secuencia terminó con la fractura del dedo del actor contra un espejo. El 1 de marzo de 1977 Martin Sheen ingresaba en urgencias tras sufrir un infarto.
Tras la pista de la Generación X.
A partir de los años 80, las drogas han participado más desinhibidamente en guiones cinematográficos de todo cuño. Mención enfática ha de darse a nuestro cine, cambiado radicalmente tras la Transición: desde la comedia desenfadada de
Fernando Colomo (
Bajarse al moro), hasta el cine penetrante y turbador de
Pedro Almodóvar (
¡Qué he hecho yo para merecer esto!,
Todo sobre mi madre).
Aunque los escenarios de la droga han sido otros: los principales focos urbanos de las sociedades avanzadas; los institutos, los bares y discotecas. Y las concentraciones
hippies de jóvenes activistas por la paz han dejado paso a
grupos segregados de adolescentes erráticos y desencantados: lo que se ha dado a llamar
‘La Generación X’.
Ewan McGregor sienta las bases del manifiesto, en lo que a drogas se refiere, por boca de Mark Renton en la aplastante
Trainspotting, de Danny Boyle (1996): “Yo elegí no elegir la vida. Yo elegí otra cosa, y las razones: No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?”.
Otro título corrosivo es
Requiem for a dream, de Darren Aronofsky (2000),
que sigue el proceso de inmersión de sus protagonistas en drogas de características diferentes, como lo son las anfetaminas y a la heroína. Un joven traficante (Jared Leto) sueña con salir de la pobreza gracias al narcotráfico, mientras se va enganchando más y más a la heroína. Al tiempo, su madre (Ellen Burstyn) vive sola, viuda, y se pasa el día viendo un concurso de televisión en el que sueña participar.
Cuando finalmente recibe la llamada que supuestamente la invita a participar en su programa favorito, comienza una dieta de adelgazamiento a base de anfetaminas para lucir más guapa en televisión.
El curso fatal de los acontecimientos de este réquiem por el sueño americano está narrado con estética psicodélica y ritmo asfixiante que ilustran trances de intoxicación o mono sucesivamente.
Aronofsky termina una sobredosis cinematográfica desbordante y comprometida con el propósito incondicional de hacer entender al espectador a toda costa la experiencia de la droga.
El Show debe continuar
Más complicado que simular estar drogado por exigencias del guión, suponemos que será fingir que no se está una vez ha terminado el trabajo.
Aun así no faltó quien emulase a su personaje; vidas imposibles fuera de la pantalla que hoy son mitos indelebles, como
Marilyn Monroe, como
River Phoenix, que no cumplió los 24 años.
¿Aún quieren saber cómo terminó la historia? El cine abordó el tema de la droga y
elmundo del cine albergó la droga; los proyectos imposibles se convirtieron en
clásicos; las
estrellas malogradas se inmortalizaron; las risas tornaron en lágrimas y éstas en ilusión renovada... Ésta fue
la gran fábrica de sueños del siglo XX, el
show nunca se detiene: luces, cámara, ¡rodando!